¿A dónde me lleva?

A veces cerca, otras demasiado lejos. Corro, camino, me pierdo, lo pierdo. Por momentos, estiro las manos y siento que puedo rozarlo. Sin embargo... ¿Llegaré a alcanzarlo?

Burbuja.


Realmente estoy flotando, no se vuela el pelo, tampoco la pollera... si es que tuviera una puesta, generalmente llevo pantalones, son más cómodos a la hora de saltar un charco o de trepar una escalera. Soy una burbuja en leve descenso.
Ha vuelto la oscuridad, por más que abra los ojos o los cierre, todo es lo mismo. ¿Estaré despierta o esto será un sueño? Si es así, si estoy dormida, no es extraño entonces que vaya cayendo por este pozo como si pudiera volar, en los sueños a veces vuelo. También suelo correr y correr sin llegar a ninguna parte.
¿Y él? ¿Estará viajando junto a mí ahora también? Debe ir un poco más abajo, tal vez si me esfuerzo, si trato de caer más rápido o nadar hacia el fondo, como si fuera un foso submarino, podría alcanzarlo. ¿Y qué le diría, entonces? Tengo tantas cosas para preguntarle; pero, probablemente, estiraría mi mano para acariciar su peluda piel blanca y jugaría con sus orejas mullidas.
¿Hacia dónde vamos? ¿Terminará esta caída alguna vez? ¿Cuántos kilómetros habré bajado ya?
Si salgo bien de semejante porrazo, ya no será nada responder preguntas difíciles en una entrevista...
Algo se ve más allá. Tal vez sea ese gato volador que caza murciélagos. O el gato volador que casa murciélagos.
¿Se casan de blanco las chicas buenas?, ¿o cazan su blanco y hasta que la muerte... las chicas buenas?

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