¿A dónde me lleva?

A veces cerca, otras demasiado lejos. Corro, camino, me pierdo, lo pierdo. Por momentos, estiro las manos y siento que puedo rozarlo. Sin embargo... ¿Llegaré a alcanzarlo?

Lágrimas.

Una llave que no sirve, puertas que no me llevan a ningún lado porque no puedo abrirlas...
Dormí y soñé con un jardín hermoso del otro lado, césped verde, flores de colores, fuentes con angelitos y caminos infinitos de piedras coloradas. En mi sueño miraba el jardín desde una ventana o algo así; quería estar allí, pero no podía, a veces era demasiado pequeña, otras, muy grande. Cuando desperté, estaba llorando. Añoraba el lugar de mi sueño, a pesar de que nunca había estado realmente allí. ¿Podía extrañar un lugar desconocido?, ¿podía sentir necesidad de algo que no había tenido?
Las lágrimas caen por mi cara, resbalan por mi cuello, mojan mi vestido.
Quisiera saber a dónde ir, pero estoy encerrada y no encuentro escapatoria.
Cierro los ojos y me recuesto en la alfombra. No es suave y raspa, pero no me importa.
Las lágrimas dibujan manchas oscuras sobre ella.

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